Producción de la Celulosa
Definición de Celulosa:
La celulosa es un homopolisacárido (es decir, compuesto de un único tipo de monómero) rígido, insoluble, que contiene desde varios cientos hasta varios miles de unidades de glucosa.
La celulosa corresponde a la biomolécula más abundante de la biomasa terrestre.
La celulosa constituye la materia prima del papel y de los tejidos de fibras naturales. También se utiliza en la fabricación de explosivos, celuloide, seda artificial, barnices.
Las plantas de producción que utilizan celulosa son:
1. Papelera Tucumán
2. Papelera Ledesma
3. Papelera del NOA
4. Benfide S.A. (Pastas Celulósicas Puerto Piray)
5. Alto Paraná
6. Papel Misionero
7. Celulosa Capitán Bermúdez S.A.
8. Papel Prensa S.A.
9. Papelera Massuh
10. Productos Pulpa Moldeada (PPM)
11. Fanapel S.A.
Papelera Tucumán: Está ubicada en la localidad de Lules, Tucumán, a 15 km de la capital provincial. En zona de la selva de Yungas, o selva tucumano-oranense, que corresponde a la cuenca Salí-Dulce.
Fabrica papel prensa en bobinas o en hojas, papel para impresión y escritura, y cartón
Corrugado. Produce 120.000 toneladas anuales y emplea 250 trabajadores.
Papelera Ledesma: Ubicada en Libertador San Martín, Jujuy, fue inaugurada el 5 de mayo de 1965. Es la principal productora de papel obra para impresión y escritura del país. Elabora 105.000 toneladas anuales de papel.
Papelera del NOA: Está ubicada en Río Blanco, Palpalá, a 13 km de la capital de Jujuy. La firma –antes Celulosa Jujuy— quebró y estuvo paralizada entre el 2001 y mayo de 2002. Desde la compra de los activos en la quiebra de Celulosa Jujuy hasta la puesta en marcha, la inversión fue de 4 millones de dólares. Produce 40.000 toneladas anuales de papel onda.
Benfide S.A. (Pastas Celulósicas Puerto Piray): Está situada sobre las barrancas del río Paraná, en Puerto Piray, Misiones. Puerto Piray es un pueblo de unos 10.000 habitantes, vecino de Eldorado. Fue el primer puerto del Alto Paraná, zona de obrajes y yerbatales, hasta que la llegada de Celulosa Argentina en 1942 pobló el lugar.
Se trata de una planta con tecnología obsoleta, de 1929, que fue comprada ya usada en la década del ‘40. Emplea entre 250 y 300 trabajadores.
Alto Paraná: La planta está ubicada en Puerto Esperanza, un pueblo de 15.000 habitantes, a 90 km. aproximadamente de Puerto Iguazú, Misiones. El pueblo está casi pegado a Wanda (10.000 habitantes) y a Puerto Libertad (5.000 habitantes, último pueblo antes del Parque Nacional Iguazú por la Ruta 12).
Papel Misionero: Funciona con ese nombre desde 1997, aunque la fábrica data de 1975. Está situada en Puerto Mineral, Ruta 12 Km 1.457, junto al pueblo Capioví (5.300 habitantes). Se ubica a 21 km de Jardín América y 115 km de Posadas, en el denominado “Corredor Paraná”.
Celulosa Capitán Bermúdez: Está ubicada sobre el río Paraná, en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe. Produce pasta celulosa y papeles para impresión y escritura,
utilizando como materia prima la celulosa Kraft blanqueada de eucalipto.
Papel Prensa S.A.: La planta fue inaugurada el 27 de septiembre de 1978. Se encuentra a 7 km. de la ciudad de San Pedro (provincia de Buenos Aires) y a 157 km. de la Ciudad de Buenos Aires. Es la única empresa nacional dedicada exclusivamente a la producción de papel para diarios; prácticamente monopoliza el mercado local, abasteciendo a la mayoría de los periódicos del país. Según datos recogidos entre los vecinos de San Pedro, unas 500 personas trabajan en la planta.
Papelera Massuh: Papelera Massuh tiene cuatro plantas industriales: dos en la provincia de Buenos Aires (la División Celulosa y Papel, en Quilmes, y la División Papeles Especiales, en San Justo) y dos en el Parque Industrial de San Luís.
Productos Pulpa Moldeada (PPM): Se encuentra asentada en el Alto Valle de la provincia de Río Negro, en una zona que si bien no forma parte del Parque Industrial de la ciudad de Cipolletti, aloja diversas fábricas. La planta está emplazada a escasos metros de la ruta provincial Nº 151, cerca de la rotonda que une las provincias de Río Negro y Neuquén, camino a la localidad de Cinco Saltos.
Fanapel S.A.: Fundada en 1898, es actualmente la mayor empresa papelera del Uruguay. La planta industrial está emplazada sobre la costa del Río de la Plata, en la ciudad de Juan L. Lacaze, departamento de Colonia. Si bien durante gran parte de su historia Fanapel ha sido una empresa nacional, hoy su paquete accionario está en manos de inversores extranjeros, lo que ha permitido que Fanapel Investment Corporation adquiera –entre otras empresas la papelera argentina Celulosa Argentina.
Producción de la pasta
Para fabricar papel es necesario separar las fibras de celulosa, fuertemente unidas por lignina (adhesivo resinoso que provee el apoyo estructural al árbol), para luego poder producir la pasta o pulpa. Esta puede producirse básicamente a través de métodos químicos o métodos mecánicos.
Una vez eliminada el agua, el tronco de un árbol está compuesto por alrededor de sólo un 50% de celulosa. El resto consiste en un 30% de lignina y un 20% de aceites y otras sustancias. Para que la celulosa contenida en el árbol pueda ser transformada para la fabricación de papel, se requiere que la madera sea molida (para hacer pulpa mecánica) o que sea transformada primero en astillas ("chips") y luego sometida a un cocimiento con productos químicos, seguido de un refinado (para hacer pulpa química).
En los métodos químicos, la madera es cocida en una solución de compuestos químicos. Existen dos procesos principales: el método alcalino y el método del sulfito; en general, ambos involucran el empleo de compuestos químicos en base a azufre y es la emisión de compuestos de azufre lo que les da a las papeleras el clásico olor a "huevo podrido". Los productos químicos se combinan con la lignina, la vuelven soluble y, por lo tanto, remueven la sustancia adhesiva que mantiene unidas las fibras.
Blanqueo de la pasta
Con el objetivo de producir celulosa blanca pura, la pasta química es blanqueada con removedores de lignina. La pasta mecánica -que por definición contiene grandes cantidades de lignina- se aclara usualmente con peróxido de hidrógeno que cambia la estructura de la lignina y altera el color, pero no la elimina.
En las tecnologías convencionales de blanqueo de la pasta química, la lignina se degrada y remueve con la ayuda de gas cloro (Cl2) o de dióxido de cloro (ClO2). El cloro y el dióxido de cloro, si bien son efectivos para remover la lignina y fortalecer la pulpa, reaccionan con compuestos orgánicos presentes en la pulpa, dando lugar a cientos de contaminantes organoclorados, incluyendo las dioxinas, que son uno de los más potentes venenos conocidos.
El empleo de cloro como agente blanqueador ha acarreado problemas de contaminación y afectado la salud de los trabajadores y las comunidades vecinas a las plantas. Del total de compuestos organoclorados formados durante el proceso de blanqueo y presentes en los efluentes de una fábrica de pasta, apenas se han identificado 300 (incluyendo dioxinas, furanos, clorofenoles y bencenos clorados). Los compuestos identificados apenas conforman el 10% del total de organoclorados de los efluentes; la mayoría, por lo tanto, sigue siendo un misterio.
Muchos organoclorados resisten la degradación natural y se acumulan a través del tiempo en el ambiente. Se han encontrado compuestos organoclorados provenientes de las plantas de pasta y papel en los sedimentos, en las aguas, en los organismos vivos, en el aire y en los mismos productos de papel. Se han encontrado dioxinas en papel de cigarrillos, tampones, pañales, filtros de café y cartones de leche blancos.
De pulpa a papel
Para fabricar el papel se combinan distintos tipos de pulpas húmedas mezcladas con sustancias de relleno (carbonato de calcio, caolín, dióxido de titanio, etc.) y con otros aditivos (colofonia, sulfato de aluminio, tinturas), todo lo cual se extiende uniformemente sobre una malla metálica, se somete a un secado y luego se lo remueve con un fieltro absorbente. La superficie de los papeles de impresión y escritura es luego alisada mecánicamente o revestido con una capa de arcilla o tiza (coteado). A partir de las diferentes categorías de pulpas se pueden obtener cientos de diferentes tipos de papeles.
EFECTOS AMBIENTALES DE LAS PLANTAS DE CELULOSA
Según las fábricas, no habría problemas de contaminación. Pero, se queja Argentina, no contestan preguntas concretas.
Que los organismos internacionales de crédito son capaces de apelar a los más extraños argumentos para justificar sus posiciones no es a esta altura ninguna novedad. Pero en el caso de las papeleras, la consultora contratada por el Banco Mundial para medir el impacto ecológico sigue alimentando el registro de lo insólito. El informe fue elaborado por las firmas Pacific Consultants International y Malcolm Pirnie, y vale comenzar con su mención porque se trata del documento de mayor peso en respaldo de la instalación de las plantas en Fray Bentos. En él, y con el afán de demostrar que las fábricas no van a provocar daños en la margen argentina del río Uruguay, sus autores afirman cosas como que la calidad del aire de Gualeguaychú no se verá afectada porque "el viento va de la Argentina al Uruguay". Esta simplificación, que ahorraría años de estudio a los meteorólogos, es complementada con otros datos equívocos, como que las fábricas estarán ubicadas a 40 kilómetros de la ciudad de Gualeguaychú (cuando las imágenes satelitales las muestran a 25 y 22 kilómetros) y una serie de traspiés reveladores de su pobreza científica. Por ejemplo, al referirse a las especies del río Uruguay identifican al sábalo -de principal importancia ecológica y económica de la región- como "un miembro de la familia de las sardinas", confundiéndolo con la especie marina de las costas europeas y africanas que, como todo el mundo sabe, sólo llega a las costas del río Uruguay enlatada.
Estas son algunas de las observaciones -ya que no las de fondo, las más vistosas-que la Cancillería argentina señaló al Uruguay en un proceso de discusión que no muestra salidas a la vista. Su problema central, coinciden los técnicos, es en realidad mucho más grave, ya que consiste en la falta de información: el país vecino no ha contestado hasta ahora cómo van a tratar las fábricas sus desechos industriales, a pesar de que la pregunta se viene haciendo desde agosto.
Es este retaceo de la información el que ha cargado a toda la discusión de un aire enrarecido, que favorece que aparezcan las peores sospechas y mantiene la negociación estancada, ahondando el conflicto. Página/12 accedió a los documentos que elaboraron los representantes del gobierno argentino en la Comisión Binacional que los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez crearon para buscar una solución al tema. Aquí, el detalle de la situación:
Existe un tipo de proceso totalmente libre de cloro, pero no es el que usarán ni la española Ence ni la finlandesa Botnia. Según los documentos que las empresas presentaron para instalarse, usarán el Kraft. Esto implica que tomarán agua del río Uruguay y la devolverán a su cauce tras emplear dióxido de cloro en el proceso de blanqueo. En este caso, el gran problema es la escala. Las plantas serán de una enorme magnitud: producirán "un millón de toneladas de celulosa" por año, la finlandesa, y "medio millón de toneladas" la española, según los documentos de la Comisión Binacional. La promesa de las firmas es que las aguas residuales serán tratadas "in situ antes de su vertido en el río". Pero ni Botnia ni Ence detallaron cómo.
¿Cuál es el riesgo de que contaminen?
Va a depender de cómo se use el cloro, y en qué cantidad. El problema con las dioxinas y los furanos que se viertan al río es que se trata de compuestos con muy poca capacidad para bíodegradarse. "Son sustancias tóxicas persistentes", definió a Página/12 un integrante de la Comisión Binacional, elementos que quedan en la biosfera muchos años después de haber sido liberados y se almacenan en los tejidos de los organismos vivos. En lenguaje técnico, estos compuestos son denominados AOX, halogenuros orgánicos absorbibles. Los técnicos locales advirtieron que el río Uruguay está limpio, pero es un ecosistema frágil. "De acuerdo con los caudales, las concentraciones de AOX en la costa argentina podrían llegar a 0,024 mg/l, lo que implica elevar el valor mínimo detectado en el río doce veces", señalan en el documento de respuesta al informe del Banco Mundial ("Análisis y observaciones al borrado de estudio de impacto acumulado de la Corporación Financiera Internacional, 16 de enero de 2006"). Un elemento que agrava los riesgos es "la cercanía entre ambos emprendimientos", ya que las celulosas van a estar separadas por sólo 6 kilómetros. Por eso es posible que los efectos se potencien, en una sinergia negativa.
Está, por otra parte, el problema del aire. Una vez obtenida la pasta de celulosa, las papeleras vuelcan los desechos sólidos a una caldera donde los queman para producir energía. "El humo enviado al aire puede contener azufre, que en contacto con las nubes genera dióxido de azufre, es decir lluvia acida", sostuvo el consultado. "Existen procedimientos para tratar las emisiones y limpiarlas de azufre. Si se realizan, los riesgos se pueden controlar. Pero de todas formas, el mejor proceso no es el Kraft, sino el libre de cloro." Los negociadores revelan un dato que caldea la discusión con el Uruguay: en Colonia existe una pequeña fábrica de papel, Fanapel, que trabaja con el sistema más contaminante, con cloro elemental. La empresa ha propuesto cambiar su tecnología a la libre de cloro. "Ence y Botnia, con su enorme tamaño, deberían utilizar el mismo método", consideran aquí.
La industria del papel consume vorazmente recursos naturales, espacios de tierra para sus plantaciones, y genera enormes cantidades de efluentes y emisiones contaminantes.
Es indudable que la búsqueda de sustentabilidad y equidad en el uso de los recursos
naturales implica para el caso de esta industria una transformación profunda en cada una
de sus etapas productivas y de consumo.
La evaluación realizada por el Worldwatch Institute en 1999 indica que se podrían lograr los siguientes cambios:
• Disminución del consumo de los países industrializados en un tercio del nivel actual.
• Incremento de un 5% en la eficiencia de la producción.
• Expansión de la utilización del papel reciclado como fuente de fibra, del 38% actual a un 60%.
• Duplicación del uso de fibras alternativas no madereras.
Estos cambios permitirían una caída considerable del consumo global total de papel, una elevación del consumo en los países en desarrollo, y se ahorraría un 56% de las fibras madereras ahora utilizadas para pulpa de papel.
De esta forma se conseguiría no sólo reducir los impactos sobre los bosques del mundo,
sino también disminuir la carga de impactos en la producción y consumo de papel, restringir la contaminación, ahorrar agua y energía, y reducir la cantidad de basura a disponer.
Beneficios todos que implicarían un mejor y equitativo uso de los recursos globales.
El desafío es gigantesco considerando el crecimiento de la población mundial, la tendencia al incremento en el consumo –en muchas regiones por encima de la media mundial, la escasez de sitios para desarrollar nuevas áreas de plantaciones y los crecientes conflictos por el uso de la tierra y los cursos de agua. Por esta suma de factores la transformación de la industria del papel debe realizarse tanto en los modos de obtención de su materia prima (fibras), como en el propio proceso industrial de la celulosa y en las tendencias del mercado de consumo, mejorando al mismo tiempo las calidades ambientales de los productos e incrementando la reciclabilidad de los mismos.
Es en esta dirección que Greenpeace impulsa una serie de pautas para el cambio de la industria papelera en sitios clave como Europa y para nuestros países, los que serán afectados gravemente por la actividad industrial si no adoptamos criterios estrictos para su desarrollo.
Plan de producción limpia para el sector del papel en Argentina
y Uruguay
1. Eliminación del cloro en el blanqueo, extensión del proceso de cocción y realización del proceso de delignificación con oxígeno
Metas a adoptar:
Toda planta nueva a instalarse debe hacerlo sobre la base de procesos de blanqueo TCF.
Prohibir los procesos de blanqueo con cloro elemental para las plantas actualmente existentes a partir del año 2007.
Las plantas hoy existentes pueden optar a partir del año 2007 por un
proceso ECF extendido con ozono o peróxido de hidrógeno. Uso de
ozono o peróxido de hidrógeno en las etapas iniciales del proceso de blanqueo, uso de dióxido de cloro en la etapa final.
Todas las plantas deberán convertirse completamente a TCF para el año 2015.
2. Eliminación total de los efluentes de las plantas de pasta y papel
Metas a adoptar:
Toda planta nueva a instalarse debe presentar un plan de eliminación progresiva de descargas líquidas y gaseosas, el cual será evaluado por las autoridades nacionales. La calidad y el cumplimiento de este plan deberán condicionar los beneficios que se otorguen a las inversiones (por ejemplo: zonas francas, etc.)
3. Aumentar el porcentaje de papel que es reciclado y el contenido de papel reciclado post-consumo en los papeles a la venta
Metas a adoptar:
Ambos estados nacionales deben comprometerse a partir del año 2008 a adquirir papel de impresión y escritura que contenga como mínimo un 20% de fibras recicladas post-consumo.
Se debe promover la adopción de planes como el recientemente adoptado por la Ciudad de Buenos Aires a través de su ley denominada “Plan de Basura Cero” que eliminará la disposición final de elementos reciclables como el papel.
Generar para el año 2010 un “sello de calidad ambiental” para productos papeleros en la órbita del Mercosur, destinado a orientar a los consumidores acerca de los mejores productos ofrecidos tanto en los mercados nacionales como en los productos de exportación.
4. Establecer líneas de crédito blandas para la eliminación de los efluentes de las industrias del sector y la promoción y crecimiento de las empresas de reciclado
5. Exigir la explotación sostenible de los recursos forestales
Metas a adoptar:
Toda planta nueva a instalarse debe abastecerse completamente de materias primas con certificación FSC.
Las plantas actualmente en funcionamiento deberán abastecerse de
productos certificados FSC a partir del año 2010.
6. Tanto las plantas industriales como las plantaciones forestales deben estar sujetas a la aprobación de las comunidades que se verán afectadas por tales emprendimientos y deben ser estudiados sus impactos ambientales y socioeconómicos
Metas a adoptar:
Las plantas que se proyecta instalar en Fray Bentos (Proyecto Orión y Proyecto CMB) deben ser trasladadas separadamente y reubicadas en áreas alejadas de todo centro urbano y turístico.
Deben establecerse criterios de ordenamiento territorial para generar zonas aptas para el desarrollo forestal y para la instalación de industrias de pasta celulosa. No deben aceptarse polos industriales de magnitud superior a 700.000 toneladas anuales de producción de pulpa.
